martes, 21 de enero de 2014

Arconte (Prólogo)

Por: Vryan Zloflow


Los cabellos, negros como el ébano, hondean rítmicamente con el viento, que a su vez mueve los cardos y árboles del bosque.  La sangre se desliza por su piel, como la vida de su cuerpo.  Me detengo, dejo de arrastrarle entre la maleza y la contemplo. Hay tanta belleza en la muerte. Jamás lo he entendido, cómo la gente le teme. Es el final, el final de una agonía casi eterna, de una tortura sin sentido. Suspiro. Qué injusta es la vida con su contraparte.
Apoyo su frágil torso en un árbol. La miro a los ojos, infinitos, como el mar.
Muevo mis labios sin saberlo, sin siquiera quererlo con conciencia.
“¡Agradéceme!” Espeto.
Espero. No sé cuánto tiempo, pero lo hago. Es egoísta, lo sé. Pero mi labor, mi labor es algo que va más allá. Aunque sea merezco una sonrisa.
¡No hay respuesta! Es una perra, viva o muerta, siempre lo ha sido. Me lo repito una y otra vez, en eso muevo su cara hacia mí. ¡He terminado con su vida por ella! ¡Terminado su dolor! ¡Finalizado una eternidad de apariencias, de engaños, de tristeza! ¡Con un solo corte, con sólo unos minutos de tortura!... Y no me lo agradece, ¡No me lo agradece! ¿Cree que es fácil? ¿Cree que es muy sencillo ver sus ojos asolados por el desasosiego que le representa la muerte?
“Dímelo, puta” Le susurro mientras la sacudo, cada vez más fuerte. La rabia se apodera de mis brazos, de mi razón. Me detengo cansado, jadeante. Vuelvo a pensar…
¡No puede hacerlo!, ahora recuerdo. Tonto yo, siempre caigo en la misma estupidez. La ira se escapa, estoy sereno de nuevo. La risa me ataca, pero se detiene cuando pienso en que, a pesar de que ahora es libre, no puede agradecerme. Tal vez ese sea el precio de romper la jaula.  
Después de acariciar su mejilla con lástima, decido continuar con mi jornada. Le permito sentir las hojas secas de los árboles con sus brazos. No puedo evitar seguir parando para observarle, para cortarle flores, para consumar su libertad. Sonrío y ella lo hace a su manera.
Finalmente llegamos al lago, iluminado por las últimas gotas de sol del día. Me subo a la canoa y le permito observar el último atardecer mientras remo hacia su destino final. Cuando ya estamos casi en la parte más profunda del lago, muevo su cuerpo hacia el extremo de la barca, con cuidado de no caer, mientras amarro las rocas a su pie para que no flote. Y así, con el último ápice de luz naranja, me despido de ella y de su vitalidad con un beso en la frente.

“Ahora eres libre” digo hacia el viento. Es hora de regresar.

Poema instantaneo.

Que alguien te pida que escribas un poema de repente es una de las cosas mas hermosas. ¿Oye, me prestarías un sacapuntas? ¿Oye, me escribirias un poema? Claro que sí. Desearía que pedir poemas fuera algo tan cotidiano como pedir un lapicero, un sacapuntas, como pedir permiso o como ir al baño. Así, mientras veía una película alguien me pidió por interno que le escribiera un poema. Y en menos de un minuto he escrito este. 


Como manzana que cuelga del árbol
mirala, cayendo como la lluvia,
cayendo al mismo duro suelo
mientras todos miran

Así mismo caerás
Pero dentro de ti no hay semilla
no eres fruto que de vida
no eres viento que sople de lo alto

Podrás presenciar tu muerte
noche tras noche, dia tras dia
sobre la misma hierba seca
sobre las tierras baldías

viernes, 10 de enero de 2014

Memorias de un perrero: Capítulo I

Por: Vryan Z.

Albertito, tito o putito, como le llamaban sus amigos, siempre había sido un muchacho normal. Iba a estudiar, charlaba, se reía y no prestaba atención, como cualquier puberto de 14 años. Sin embargo, las cosas cambian y un día todo lo que para él era normal se convirtió en otra cosa.

Cierta mañana, de camino a la escuela, la gente empezó a mirarle extraño, como si algo faltase en él. Conforme andaba la acera, la sensación de violación-visual lo acomplejaba cada vez más.

¿Se había vestido mal?, ¿peinado mal?, ¿iba otra vez en calzoncillos por las prisas? Mierda, la duda le carcomía. Sin pensárselo dos veces, entró a clase casi corriendo y preguntó qué coño tenía de raro a su mejor amigo, no sin antes observar si sus pantalones efectivamente estaban donde debían estarlo. 

-Yo te veo normal.- Dijo el joto de su amigo distraído, observando a su traga, susanita.
-La gente no, coño.-
-¿Y eso qué?- Respondió casi como si le hubiesen incordiado. 
-Pues, qué, pues... qué.- Respondió tito inseguro.
-No jodás.- Añadió su amigo tratando de volver a ver a susanita. 
-No jodás vos.- Replicó serio.
-Jódete entonces.-
-Que se joda tu hermana.-
-La tuya.- 
-¡YA ENSERIO, MIERDA!- Gritó albertito exasperado. Su mejor amigo a veces resultaba ser un poco pendejo. No, en efecto era pendejo.
-Weón, pues viendo bien, a vos lo que te falta es flow.- Añadió.
-¿flow?-
-Sí vevé, perreo intenso. ¿Sabés perrear?- 
-No, marica, que voy a saber.- 
-¿Aunque sea tenés nombre-flow?- 
-No.- 
-Weón, entonces qué?-
-¿Entonces qué de qué?-
-¡Pues marica, sin flow no hay powa!-
-¿QUÉ?- 
-Actualmente todo es flow, panita. Sin flow... ¿qué sos?. Buh, vamos a llamarte... Pulga, porque sos enano.-
-¿Pulga?-
-Pulga voltaje.- 
-¿Qué?- 
-Sos pulga voltaje. Lo que sigue es aprender a perrear, wey. Yo no puedo ayudarte con eso, perrear con vos sería cuanto menos incomodísimo para mí.-
-¿Y a quien le digo?- 
-No sé. Busque, marica.-
-Pero todas son guisas.- 
-Aprópiese, socito.-

Después de éste episodio, Pulga voltaje, decidido a aprender a perrear, salió del salón y buscó entre sus compañeras una muchacha lo suficientemente alegre sexualmente como para que le enseñase a perrear. A pesar de su esfuerzo, falló. 

Sin embargo pulga voltaje no estaba dispuesto a rendirse. El perreo, le iba a llevar al flow y el flow era lo que necesitaba. Iba a encajar, fuese como fuese. Pensando en ello, tomó una decisión definitiva, una decisión que cambiaría todo lo que pulga flow consideraba un principio base de su vida.

miércoles, 8 de enero de 2014

Tierras baldías.

"Pero la gente buena descubre que es cruel. Los hombres valientes descubren que son cobardes"
Por: Daniel Bustos


Que le quiero
Eso le diría
Si tan solo pudiese escucharme.
Pero su corazón yace sobre tierras baldías.

Donde la luz no alcanza
Y sin embargo todo arde
Arde en la oscuridad.
En lo mas profundo,

Ahí estás
Pero podrás levantarte.
Gritaré tu nombre al vacío,
A la noche, a la nada
Y te recordaré.

Vivir en un recuerdo...
¡Vaya vida la que te toca vivir!
Tan estoica...
Y, a la vez, infinita.

Incoherencia

Por: Laura Camacho

Llegará el momento en que nuestros caminos se cruzaran, estaremos uno junto al otro, como si juntos hubiésemos nacido, serás mis ojos y yo tu guía, nuestros corazones latirán a la par como una perfecta melodía. Seremos una pared indestructible que ni el más fuerte de los vientos podrá desvanecer, una mirada significará más que mil palabras. Serás simplemente todo lo que tú deseas y yo seré todo lo que tú buscas, miraremos juntos el mismo horizonte, sin la intención de alejarnos del otro. Viviré para ti y tú vivirás para mí, permaneceremos de la mano y haremos juntos una fusión perfecta, pero por favor…pase lo que pase, no te enamores de mí.

Pequeño desahogo.

"Me inspiro cuando me obsesiono con algo, cuando observo algo por mucho tiempo, la música también me inspira"
Por: Erika Lorena Diaz 

La oscuridad me rodea
A cada momento siento que todo se acaba
Pero aun así no me quiero rendir
No logro entender
Porque todo se empieza a caer
Aún me quedan ganas de seguir
Después de todo, los sueños mueren
Solo si el soñador deja de existir
Soy diferente
Soy un desastre
Con una apariencia desagradable
Mi mente es un abismo donde la razón 
se pierde en lo que siento
Sé que las cosas en este mundo están mal 
pero nadie quiere reaccionar
Tan solo me queda gritar y el cielo contemplar
Sé que todo se arreglara y al final a alguien poder abrazar
A todos lo que me quisieron hundir
Ahora véanme sonreír

Memorias de nuestra primera reunión en la biblioteca departamental Jorge Garces Borrero.

Los extraños sucesos ocurridos el sábado 6 de julio.
Por: Spagueti Morela

Nada hacía presagiar lo que iba a presenciar el día de hoy en la biblioteca. Ninguna señal objetiva ni mística. El día fue exageradamente caluroso como suelen serlo muchos de los días de las vacaciones de julio. Yo había escogido venir a trabajar este sábado -algo de por sí inusual- no porque tuviese alguna obligación sino porque trataba de ganar un poco más de tiempo que pudiese compensar durante mis propias vacaciones que se avecinan. Excepto porque Cecilia Joaqui - la coordinadora de servicios bibliotecarios que trabaja hace muchos años en la Biblioteca- había decidido ubicarme en el servicio de atención al público, en la base de datos, y no como me lo hubiera anunciado, en sala de literatura no había ocurrido nada que alterase el desarrollo de un día cotidiano en la biblioteca que -por demás- está a punto de cumplir sesenta años. La escena era colorida y convencional hasta que ocurrieron los inverosímiles hechos que les voy a contar.
Desde la mañana había visto entrar cientos –tal vez miles- de personas que según mí empecinada manía de observar y tratar de comprender las tendencias invisibles que marcan la exterioridad de la realidad se clasificaban en dos grandes grupos. Por un lado entraban hombres y mujeres vestidos con trajes, digamos especiales. Iban con gestos solemnes hacia los auditorios, que están a mano izquierda si se mira desde la entrada peatonal principal que da frente a la calle quinta. Nadie que trabaje en la biblioteca se sorprendería ni creería que es un gran descubrimiento intuir que iban a ceremonias de grados de colegios. Chicos, chicas, padres y familiares bonitos que huelen a perfume y parecen esperar del futuro cosas grandiosas. Caso cerrado, me dije. Y el otro grupo de personas, muchos con niños pequeños que se dirigían a usar plenamente los servicios de la biblioteca. Iban a las colecciones, a leer el periódico o consultar algún libro de matemáticas para un examen final o a la sala infantil porque el sábado está hecho para eso, para llevar a los niños a la biblioteca. Así llego la una de la tarde, tras unas cuantas referencias que ofrecí en la base de datos buscando libros sobre arcángeles y aclarando dudas sobre posibles formas en que el software de catalogación de libros puede admitir información sobre autores, menciones de responsabilidad como lo llamaría algún bibliotecólogo. La primera mitad del día cerró como un atardecer en la playa, plácido y elemental. Incluso creí ingenuamente que el resto del día sería tan elemental como hasta ahora, una línea recta, pendiente cero, cambios predecibles. Estaba muy equivocado.
Después del almuerzo y como ejercicio mental imagine la perspectiva de la enorme biblioteca vista desde un avión. Se vería entre dos avenidas medianas pero agiles; traspasada de lado a lado por el sistema de transporte masivo y con el fondo del imponente sistema de montañas del parque nacional natural de los farallones. Imagine las cerca de 2 mil personas que la visitan y el esfuerzo que hace para descifrar permanentemente la manera de seducir a 4 millones de vallecaucanos para que lean más y mejor y sobre todo para que vuelvan la lectura una forma apasionada de ver lo que otros no ven. Pero no siempre es fácil como lo constatamos Gloria esperanza Calle, la encantadora líder del Proceso de Promoción de Lectura y Escritura, a quién siempre veo haciendo su trabajo silenciosamente. O como lo debatimos con Sandra Patricia Salazar, la brillante bibliotecóloga que algunas veces pareciera tener respuestas para toda la biblioteca. El Proceso de Lectura es el encargado de tejer la red, de lanzar la red que atrapa y libera lectores a lo largo de 22 mil kilómetros cuadrados entre selvas, pantanos, autopistas, media docena de ciudades medianas y un reguero atomizado de pequeños pueblos llamados Departamento del Valle. Y para eso se necesita de un tipo de inteligencia emocional que frecuentemente nos desafía a olfatear lo que no es evidente.
Es nuestra misión, acompañar a la gente real - diferente de la que aparece en las estadísticas- para que puedan encontrar en la lectura una palabra, una frase, una imagen que les permita dimensionar todo el sentido de lo inasible: la propia existencia. A veces creo que soñamos más de la cuenta y me pregunto si pudiera parecer un poco ridículo. A veces creo que para eso nos pagan y me contesto que es nuestro deber soñar con la república de las letras. A veces pienso que el Proceso de Lectura y escritura es realmente el Departamento de Poesía y sueños de la Biblioteca. A veces no creo nada sólo lleno formatos e informes.
Y de pronto, sin que nadie lo anunciará se desencadeno todo. Si todo. Estaba sentado ojeando un libro de diseño de base de datos y cuando levante la mirada los vi. Y no encuentro más que una metáfora para dibujarlos. Eran como un cardumen de unicornios marinos que aparecen fugazmente frente a la mirada de un terco biólogo marino que en el fondo de su corazón siempre creyó en los unicornios marinos pero siempre tuvo la precaución de no expresarlo en público. Así que imaginen lo que pudo haber sentido ese biólogo al ver un cardumen de ellos revoloteando cotidianamente, dando vueltas sobre sí mismos y cortejándose amistosamente, como si siempre hubieran vivido en ese lugar.
Era un grupo de veintiún chicos aglomerados en la entrada de la zona que alberga las colecciones, apretándose alegremente para pasar entre el detector electrónico de libros. Los aprecie con rapidez y aunque no pude ver a ningún adulto orientándolos de todas formas supuse que era un grupo juvenil
convencional en medio de una visita guiada pero estaba totalmente equivocado. Después me di cuenta que tenían entre trece y diecisiete años, eran dieciséis chicas y cinco chicos. Y confirmé que venían sin un adulto. No era una visita guiada, esto es, no estaba planeada. No habían hablado previamente con nadie de la biblioteca, ningún enlace previo, ninguna cita. Muchos de ellos no se habían visto nunca, vivían en sitios muy apartados , venían del municipio de Candelaria; o del norte y el sur de Cali; y desde el municipio de Jamundi, lo que implica una media de 60 kilómetros de distancia. ¿Por qué se congregaron?

La respuesta a la pregunta por la razón de su visita fue alucinante. Daniel el líder del grupo habló suavemente y sus palabras me dejaron los ojos fuera de órbita: “estamos aquí porque somos un grupo de lectores y nos llamamos Riders.” Pregunta tras pregunta el grupo de chicos fue soltando todo. Ningún adulto, ninguna institución les habría sugerido la conformación del grupo. A Daniel se le había ocurrido abrir un grupo de facebook con ese nombre y se había generado una expansión viral que había los había conectado y los había puesto a compartir sobre sus lecturas. Y no es cualquier cosa de lo que hablaban. Para ellos Los juegos del hambre, crepúsculo, Harry Potter, El señor de los anillos eran temas cotidianos pero que sin embargo no mencionaban con la misma emoción con que hablaban del que quizás sea uno de los libros más populares del grupo: Cincuenta sombras de Grey y su segundo tomo. Una chica dijo que había oído hablar del libro y que se lo había pedido a su padre quien se lo había ido a comprar sin preguntar al vendedor de qué se trataba. Otra chica dijo que le encantaba el libro porque “era erotismo pero no era pornografía asquerosa.” Se llamaban así, Riders, porque en inglés el término traduce cabalgar lo que está muy relacionado con leer porque leer es como viajar. Habían escogido la Biblioteca después de una reunión fallida en un centro comercial a la que habían asistido sólo cuatro, porque la biblioteca era el lugar para eso.
A mi lado estaba Cecilia a quién le pregunté si alguna vez en los años que lleva había visto algo así y me dijo que no y con la sabiduría que da la experiencia me dijo que me daba permiso para ir a darles una visita por la biblioteca, que podía dejar el puesto de la base de datos. Fue una decisión a
la altura de las circunstancias porque se tomo con la conciencia del Kairoz - el momento preciso e irrepetible.- Fue un desafío porque el cardumen de unicornios había puesto su atención en mí, no tanto en términos egocéntricos sino como el embajador de esa institución soñada a la que habían arribado como si fuesen una cruzada a la conquista del reino prometido. Los jóvenes, lo dicen decenas de costosas encuestas no son muy cercanos a las bibliotecas y después de dejar la niñez van abandonando sus índices de lectura lo que preocupa desmedidamente a toda la institucionalidad que pareciera no entender qué hacer para que lean. Definitivamente eran unicornios marinos. Parecían caminando entre los emblemáticos personajes de las sagas: Elfos, enanos, duendes, brujas; por entre bosques milenarios; tierras malditas
¿Pero qué importancia tiene semejante visita? vamos a contornear un breve contexto. Las redes sociales, como elementos centrales de las tecnologías de la información y la comunicación están jugando un papel frenético en los aceleradísimos cambios sociales que se dan en el planeta. En el año 2003 Bill Wasik, editor de Harper´s Magazzine convoca por internet a 17 personas para que acudan a un gran almacén de Nueva York y se ubiquen sobre una alfombra carísima y respondan que han ido a comprarla todos juntos. Se empieza así a cumplir la sentencia del sociólogo Howard Rheingold quién había manifestado en su libro Smart Mobs que Internet serviría para que las masas se organizaran. Habían nacido los Flash mobs, fenómeno mundial. No es exagerado decir que todos hemos visto alguna vez a algún grupo de personas que bailan el monumental clásico Thriller de Michael Jakson o que ocupan una plaza pública y se quitan una prenda de vestir al mismo tiempo como forma de lanzar un mensaje social.
Posteriormente en el año 2010 estalla la seguidilla de revoluciones en el mundo árabe que literalmente tumbó a los despóticos gobiernos de Túnez, Egipto, Libia y está a punto de tumbar el gobierno de Siria. Las redes sociales vuelven a jugar un papel central a través de la convocatoria fulminante que se difumina viralmente. Sabemos que el 17 de diciembre de 2010, tan sólo horas después de la inmolación de Mohamed Bouazzi, el tunecino que se prende fuego por la indignación que le causa el atropello de una funcionaria quien le confisca su pequeño carro de venta de frutas, ya había miles de personas en Arabia Saudí que habían adoptado su nombre en las redes sociales o seguían a quienes así lo hicieron. De ahí en adelante ya conocemos el triste fin que tuvieron mohammar Gadaffi y sus hijos, gobernantes de Libia que menospreciaron la capacidad de convocatoria para protestar de las redes sociales.
El más reciente caso es el de Brasil donde los ciudadanos han salido a protestar, inicialmente por el incremento de 20 centavos en los costos del transporte masivo y han terminado por exigir una serie de reivindicaciones
que han hecho desplomar la imagen de Dilma Roussef, presidenta que ha optado por unirse a los ciudadanos que gritan agolpados en las afueras del estadio Maracaná como un intento desesperado de no perder la reelección.
Ya puesto el contexto volvamos a los veintiún unicornios. Han hecho presencia en la Biblioteca por su propia voluntad, no mediada por la conducción de un adulto. De la misma manera son lectores autónomos que devoran géneros y autores sin pensar que tan legítimos puedan ser estos respecto de la sociedad adulta que tiene un canon de lo que deberían estar leyendo en la escuela. La estrategia de convocatoria estaría fundando, claramente, lo que parecería ser un fenómeno social emergente, al menos en Cali, ciudad cuya institucionalidad pareciera monstruosamente ajena a los jóvenes, ciudad dónde el 50% de los 1800 homicidios son cometidos por y contra jóvenes menores de 30 años.
Han acudido a la institución pública que por definición es la que debe atender tales demandas sociales y que además está en un riquísimo periodo de reflexión respecto de su papel en el marco de las Tics y las finalidades de la lectura en cuanto práctica social que va más allá del mundo escolar. Prueba de ello es la elaboración de un proyecto para la puesta en marcha de un Sistema de Información de la red Departamental de Bibliotecas, idea concebida inicialmente por 4 empleados de planta asociados al equipo de planeación y que posteriormente ha sido enriquecida por los demás empleados, proyecto que ha llamado poderosamente la atención del equipo evaluador que lo ha ubicado en segundo lugar entre más de 140 propuestas. Por lo anterior la visita no esperada del colectivo lector Riders es un hecho inverosímil, una supernova social que marca una señal clarísima de la nueva relación histórica entre los jóvenes en cuanto ciudadanos y la Biblioteca Departamental en cuanto descubridora y acompañante de semejantes fenómenos sociales emergentes que congruentemente de la mano del mundo entero ya están marcando un nuevo mundo. Un grupo de veintiún jóvenes lectores entre 13 y 17 años han volcado súbitamente la historia de la Biblioteca Departamental.
Mi inusual día de sábado en la biblioteca había tomado un giro de grandes calados que me obligó a inventar una visita que pasó por la hemeroteca dónde les mostré una serie de periódicos de 1984 y terminó en la Sala infantil donde Vivian, la funcionaria graduada de animación sociocultural en España entendió perfectamente la dimensión de las cosas y acabo por redondear el que ha sido el día más impactante de mi paso por la biblioteca que empezó en el año 2003. Les preguntamos que esperaban de la biblioteca, que esperaban de su pertenencia a Riders, mientras llenaban las hojas de asistencia descomunalmente felices porque les habíamos ofrecido la Biblioteca como su casa. Nos confirmaban además lo que sabemos y olvidamos permanentemente: que son lectores porque alguien cercano a ellos
lo era, principalmente sus padres. Lo son porque encontraron el material de lectura cuando lo necesitaron en lo que está siendo cada vez más importante el acceso a través de medios digitales. Y porque tiene sentido hablar de lo que leen entre ellos, encontrarse para compartirlo. Los chicos, entre cometarios acerca de sus lecturas nos dijeron lo que esperan:
Que puedan disponer en bibliotecas públicas con espacios y colecciones adecuados. Decían que no estaban todos los ejemplares de Harry Potter en Jamundí. Estuvieron absolutamente de acuerdo con las propuestas de hacer un encuentro de jóvenes lectores y promotores de lectura; de conformarse como un grupo que asesore las adquisiciones de libros; de hacer ciclos de cine; leer en voz alta y conversar sobre libros a la mejor manera de la antiquísima institución social de los clubes de lectura; de visitar los espacios de la biblioteca como el observatorio, el parque de la lectura, la sala de ciencia; convinieron en involucrar a sus padres para que supieran de qué se trataba y les dieran permiso de asistir a las reuniones; estuvieron de acuerdo en promover aún más su idea para congregar a más jóvenes para que sean lectores; esos jóvenes, algunos de ellos casi niños; estaban orgullosos de haber leído extensos libros de literatura permitida y no tan permitida; gritaron alborozados cuando Vivian que simultáneamente atendía a los niños de la sala; Alexandra, la funcionaria que les había hablado de la Llave del Saber con soltura y yo, les ofrecimos la Biblioteca como su Head Quarter - su cuartel Central - Estaban seguros de sí mismos. La Biblioteca era el sitio perfecto para encontrarse en la mitad del infinito océano de las redes sociales, espacio preciso en el que parece estarse construyendo buena parte del sentido de la existencia de miles de millones de seres.